El fuego de San Telmo

Desde la Antigüedad, los marineros se han impresionado al ver durante las tormentas un resplandor azulado surgiendo de los elementos puntiagudos de sus embarcaciones, como mástiles, chimeneas o pináculos, la asombrosa visión de esta especie de rayos emanando de sus navíos, que a veces tenía aspecto de fuego, pero no quemaba, se unía a la inquietud que les provocaba comprobar que la brújula también se alteraba. La visión de este resplandor tiene una duración variable y a veces se produce acompañado de un sonido silbante o un zumbido, hecho que daba pie a explicaciones sobrenaturales.

Este fenómeno no solo se produce en el mar, también en tierra se constataban estos fogonazos saliendo de elementos puntiagudos, como campanarios, chimeneas o los cuernos de las reses, provocando el estupor de quien observaba semejante rareza.

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El fenómeno a lo largo de la historia

Desde tiempo inmemorial la aparición del Fuego de San Telmo se ha asociado con la presencia de divinidades o seres celestiales. En la Grecia clásica, cuando aparecía un fuego único se le llamaba “Helena”, por si significado original de “antorcha”, si aparecían dos fuegos se les llamaba “Cástor y Pólux”, los dioscuros o hijos gemelos de Zeus, patrones de los marineros.

En época romana, testimonios como los de Julio César (100 a.C. – 44 a.C) en De bello Africo  o Plinio el Viejo (23-79) en Naturalis historia dejan constancia escrita de este fenómeno.

En el mes de febrero, alrededor de la segunda hora de la noche, apareció repentinamente una nube seguida de una tormenta de granizo, y en la misma noche las puntas de las lanzas de los soldados que pertenecían a la Quinta Legión parecían estar en llamas.

 – Julio Cesar.

Commentarii de bello Gallico, De bello Africo

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El fuego de San Telmo debe su nombre a Erasmo de Formia, San Elmo, fallecido en el año 303, patrón de los marineros; sin embargo, los marineros españoles y portugueses debieron confundir a San Elmo con San Telmo, el predicador Pedro González Telmo (1190-1246) un sacerdote nacido en Frómista (Palencia). Sus milagros estaban relacionados con marineros y pescadores, se le representa con hábito de la orden dominica, llevando en una mano un cirio azul que representa precisamente el Fuego de San Telmo.

Numerosos navegantes a lo largo de la historia han dejado testimonio del fuego de San Telmo en sus cuadernos de bitácora. Tanto Cristóbal Colón como su hijo Hernando, pudieron observar el fenómeno el 26 de octubre de 1493, en su segundo viaje a América.

El mismo sábado noche se vio el fuego de San Telmo, con siete velas encendidas, encima de la gavia. Con mucha lluvia y espantosos truenos. Quiero decir que se veían las luces que los marineros afirman ser el cuerpo de San Telmo, y le cantan muchas letanías y oraciones, teniendo por cierto que en las tormentas donde se aparezca nada puede peligrar.

– Hernando Colón

Resulta curioso que Antonio Pigafetta (1480 – 1534), cronista en las expediciones de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, en los relatos tras realizar la primera vuelta al mundo, explicase que este fenómeno durase dos horas.

Durante las horas de borrasca, vimos a menudo el Cuerpo Santo, es decir, San Telmo. En una noche muy oscura, se nos apareció como una bella antorcha en la punta del palo mayor, donde se detuvo durante dos horas, lo que nos servía de gran consuelo en medio de la tempestad. En el momento en que desapareció, despidió una tan grande claridad que quedamos deslumbrados, por decirlo así. Nos creíamos perdidos, pero el viento cesó en ese mismo momento.

Antonio Pigafetta

El fenómeno se producía al final de las tormentas que les atemorizaban y los marineros lo interpretaban como una señal divina de protección.

En 1749, el científico e inventor Benjamín Franklin (1706-1790) demostró, tras sus investigaciones para inventar el pararrayos, que el fenómeno era de naturaleza eléctrica. Curiosamente el pararrayos hizo proliferar veletas y agujas en las iglesias, hecho que permitió ver el Fuego de San Telmo en tierra firme, dando lugar en Estados Unidos a que la imaginación popular les atribuyera un origen fantasmal.

Charles Darwin (1809-1882) también dejó testimonio del fenómeno en 1832, en una carta dirigida a J.S. Henslow:

Todo estaba en llamas, en el cielo había rayos y en el agua partículas luminosas, e incluso los propios mástiles estaban coronados con una llama azul.

-Darwin

El fenómeno también está presente en la literatura, hay numerosos ejemplos en los que se describe el fuego de San Telmo, como Shakespeare en La Tempestad, Herman Melville en Moby-Dick, Julio Verne en Viaje al Centro de la Tierra

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Explicación científica

Aunque se le denomina “fuego”, no quema, tampoco es un rayo, es un fenómeno eléctrico distinto, es una chispa continua llamada descarga de corona, que a diferencia de los rayos, no se desplaza. En realidad es un electrometeoro, formado de plasma electroluminiscente provocado por la ionización del aire dentro del fuerte campo eléctrico que originan las tormentas eléctricas. El brillo blanco-azul se debe al nitrógeno y al oxígeno de la atmósfera. Se necesitan entre 1.000 y 30.000 voltios por centímetro para que se produzca el fenómeno, pero depende de la forma del objeto donde se genere, los objetos afilados necesitan menos voltaje, debido a que el campo eléctrico es más fuerte en las zonas de gran curvatura, como puede ser la punta de un mástil. Los campos eléctricos de las tormentas también alteran las brújulas, hecho que los navegantes podrían comprobar que se producía al mismo tiempo que observaban el fenómeno.

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También aparece el Fuego de San Telmo en las cabinas y en las alas de los aviones, cuando el avión penetra en el campo eléctrico de una tormenta que causa la ionización de las moléculas del aire y que separa los electrones creando una descarga eletroluminiscente. El fenómeno es inofensivo para los aviones actuales, pero no para los aerostatos antiguos y para los dirigibles, que iban cargados de hidrógeno, gas inflamable. Posiblemente el Fuego de San Telmo fuera la causa del incendio del dirigible alemán Hindenburg en 1937, donde fallecieron 36 personas.

Para acabar, en este vídeo se puede ver claramente el fuego de San Telmo en la cabina de un avión:


Fuego de San Elmo. Cienciarte [en línea]. Publicado en: 10-2011. [Consulta 31-10-2015]. Disponible en: Fuego de San Telmo

GALMÉS, L. El bienaventurado Fray Pedro Gonzalez O.P., San Telmo: estudio histórico-hagiográfico de su vida y su culto. Salamanca: Editorial San Esteban, 1991.

LAFUENTE PORRES, S. El Fuego de San Telmo. Qué aprendemos hoy [en línea]. Publicado en: 08-2011. [Consulta 1-11-2015]. Disponible en:  El fuego de San Telmo

Rayos y Fuego de San Telmo sobre los aviones. AeroHispanoBlog [en línea]. Publicado en: 12-2014. [Consulta 31-10-2015]. Disponible en: Rayos y fuego de San Telmo sobre los aviones

RUIZ NOGUEZ, L. Fuegos de San Elmo. Ikaros [en línea]. Publicado en: 07-2006. [Consulta 1-11-2015]. Disponible en:  Fuego San Elmo

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3 comentarios en “El fuego de San Telmo

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