Auroras polares, las leyendas

La cultura popular se ha encargado de ofrecernos interesantes leyendas para explicar el origen de las luminiscencias nocturnas, al margen de explicaciones científicas. En esta entrada es imposible recogerlas todas, pero he intentado hacer una recopilación de las más conocidas.

Origen animal

En Finlandia la aurora boreal se conoce como “zorros de fuego”, o “revontulet”, una antigua leyenda sami atribuía las luces en el cielo a las chispas que producían las colas de los zorros árticos al golpearse contra la nieve cuando corrían. En otras versiones, los colores eran provocados por el reflejo de la luna en los copos de nieve que barría la cola del zorro.

La cultura popular escandinava  ofrece diversas explicaciones relacionadas con animales,  como hacer responsables de las luces a grandes bancos de arenques, que reflejaban su brillo en el cielo;  otros grupos creían que la luminosidad procedía de las antorchas que llevaban los lapones cuando salían en busca de renos.

En Smaland (sureste de Suecia) los protagonistas del origen de la aurora eran los cisnes, que competían por volar hacia el norte, los que llegaban más lejos, quedaban congelados en el cielo y aleteaban para poder liberarse, formando las ondulaciones lumínicas.

igloos

En Estonia, creían que las ballenas eran las responsables de la aurora, ya que con sus chorros de agua coloreaban el cielo.

En muchas ocasiones, la imaginación popular llevó a incluir animales inusuales en esas latitudes, como los cocodrilos, como causantes de las auroras.

En las culturas orientales, como en China y Japón,  atribuyen el origen de los dragones a la aurora boreal. Tradicionalmente se han relacionado las luces aurorales con  los espíritus de serpientes y dragones danzando en las alturas, especialmente en las culturas orientales, como en China y en Japón, donde consideraban a la aurora responsable del mito del dragón.

Creencias sobrenaturales

Las leyendas de los esquimales o inuit  suelen estar asociadas con el mundo de los espíritus, por ejemplo, los esquimales de Groenlandia explican el origen de la aurora con la siguiente leyenda:

“Los límites de la tierra y el mar son bordeados por un inmenso abismo, sobre él aparece un sendero estrecho y peligroso que conduce a las regiones celestiales. El cielo es una gran bóveda de material duro, arqueado sobre la tierra. Hay un agujero en él a través del que los espíritus pasan a los verdaderos cielos. Sólo los espíritus de aquellos que tienen una muerte voluntaria o violenta y el cuervo, han recorrido este sendero. Los espíritus que viven allí encienden antorchas para quitar los pasos de las nuevas llegadas. Esta es la luz de la aurora. Se pueden ver allí festejando y jugando a la pelota con un cráneo de morsa.

El sonido silbante y chasqueante que acompaña, a veces, a la aurora son las voces de esos espíritus intentando comunicarse con las gentes de la tierra. Se les debería contestar siempre con voz susurrante. A los espíritus celestiales se les llama ‘selaimut’, ‘sky-wellers’, moradores del cielo”.

aurora boreal polar austral

En el este de Groenlandia, los esquimales identifican las auroras con las almas de los bebés que han nacido muertos o que han sido asesinados.

Los escoceses creían en una guerra continua de los espíritus en el cielo, fenómeno  visual y audible que se manifestaba como las  luces del norte.

Los esquimales del norte de Canadá creen que la aurora es causada por espíritus, que danzan contentos por la desaparición de la luz del sol, los movimientos rápidos de luminosidad son conocidos como danzas de la muerte.

En América del Norte, los indios de la tribu Amrimen Fox sentían terror al contemplar las luces de la aurora boreal, pensaban que eran los espíritus de los enemigos que habían matado que regresaban para vengarse.

Los sioux identificaban las luces con los espíritus de los niños que estaban por nacer, para los iroqueses la luminosidad era la vía de entrada de nuevas almas a la tierra.

Los indios de la tribu Mandan creían las luces aurorales se debían al fuego y al humo que desprendían las grandes cacerolas donde las tribus del norte cocinaban a los enemigos muertos en combate.

Los indios salteaus de Canadá creían que las luces eran las danzas de espíritus humanos, para otras tribus del Yukon, los que danzaban eran los espíritus de los animales sagrados.

En épocas más recientes, también se ha relacionado a la aurora boreal con temas demoníacos,  en lugares con bosques misteriosos y leyendas de brujas, las auroras eran consideradas como entradas al infierno.

Identificación con dioses o seres imaginarios

Los antiguos griegos creían que el dios Apolo cabalgaba a espaldas de un cisne hacia una región del norte llamada Hiperbórea, allí  pasaba los inviernos y se  manifestaba en forma de aurora.

Los vikingos tenían un amplio repertorio de leyendas para explicar las auroras, como creer que las luces nocturnas eran el destello de los escudos de las valkirias, deidades femeninas menores que elegían a los guerreros más heroicos caídos en combate para que lucharan junto a Odín en la batalla del fin del mundo. También asociaban las auroras con la diosa Freja, creían que los brillos en el cielo eran la visión que tenían de la diosa montando a caballo.

aurora boreal polar austral

Los indios de la tribu Menomini creían que las luces las provocaba un gigante bondadoso que pescaba en el mar del norte usando fuego. En cambio, las leyendas de los indios de la tribu Makah  creían que las luces eran fuegos encendidos por enanos.

La tribu Chuva identificaba a la aurora con un dios llamado Suratan-Tura (Luces del Norte) que ayudaba a las mujeres a dar a luz.

Predicciones

Los escoceses interpretaban el movimiento de las luces de las auroras para predecir el tiempo, a mayor lentitud y armonía de la luminosidad correspondía un tiempo más favorable, si las luces se movían con rapidez, el tiempo sería imprevisible y probablemente adverso. También algunas tribus de Norteamérica se basaban en las auroras para hacer previsiones meteorológicas.

Los pescadores escandinavos y esquimales veían en las auroras un augurio de pesca abundante, al igual que los suecos campesinos, que veían en las auroras un pronóstico de buenas cosechas.

Aunque no siempre la visión de las auroras se ha identificado con prosperidad, en Europa, desde la Edad Media, a menudo la visión de las auroras provocaban miedo, pues se asociaba a grandes catástrofes y a guerras venideras, sobre todo si se veían en lugares donde no son frecuentes, se interpretaban como signo de mal agüero y se intentaba contrarrestar un posible castigo divino con oraciones y procesiones.

Los asiáticos en cambio, creían que la visión de la aurora boreal presagiaba felicidad para el resto de sus vidas.

Diversos pueblos también han asociado tradicionalmente a la aurora boreal con la fertilidad. En China y Japón, los niños nacidos o concebidos bajo la aurora boreal están bendecidos con una gran suerte.

En Siberia, la aurora se consideraba una señal de ayuda o bendición en el nacimiento de los niños.

Para acabar este comentario sobre las leyendas, unos datos curiosos sobre el comportamiento humano en relación a las auroras, dependiendo si se identificaba con algo bueno o con algo malo se intentaba atraer o alejar el fenómeno. Por ejemplo, los nativos sami creían que estos fuegos tenían efectos mágicos, podían resolver conflictos y que podían atraerlas hacia ellos si silbaban bajo ellas; los indios koyukuk intentaban atraerlas golpeando instrumentos de cocina. En cambio, algunos grupos esquimales evitaban verlas y lanzaban orina y excrementos de perro para ahuyentarlas. Algunos esquimales llevaban cuchillos para protegerse de posibles malas influencias. Los lapones enseñaban a los niños a comportarse con respeto y  procuraban evitar burlas y silbidos en su presencia para pasar desapercibidos y evitar daños.

Hoy en día, las auroras polares nos cautivan y asombran con su belleza, las leyendas y creencias populares nos enriquecen y  nos ayudan a comprender cómo el ser humano ha interpretado y se ha relacionado con el mismo fenómeno desde lugares tan alejados entre sí.

Para conocer la historia y explicación científica de este fenómeno haz clic aquí.


HEATHENPRIDE. Mitos del norte sobre las Auroras Boreales. Ala de cuervo. [en línea]. [Consulta: 29-12-2015]. Disponible en: Mitos

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MORRÓN, Laura. Trilogía de las auroras polares II: Las leyendas. Los mundos de Brana. [en línea]. Publicado en: 11-07-2013. [Consulta: 30-12-2015]. Disponible en: Las leyendas

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